Había una vez un pueblo que se
llamaba Savitón. En este pueblo habitaba gente muy amable, cariñosa y un vecino
muy gruñón. Roque un habitante de este pueblo era tan amable y bueno que
invitaba a los mendigos y perros abandonados a entrar a su casa. Allí le daba
comida y cama para que se sintieran bien porque los inviernos en Savitón son
muy fríos y nieva mucho.
Una noche se encontró una mujer
mendigando por la calle con su hija pequeña, llevaba puesta ropa de poco
abrigo, sucia y un poco rota, no tenía hogar y Roque les invitó a pasar la
noche en su casa.
Al día siguiente le invitó a
desayunar, que se aseara, cuál fue su asombro al verla aseada y bien vestida,
Roque quedó impresionado.
La mujer muy agradecida se fue
dándole las gracias por lo bueno y amable que fue Roque con ella.
Dos meses después se volvieron a ver
y Roque se puso muy contento. Roque decidió invitarlas a que vinieran a vivir
para siempre con él en su casa. Ellas lo querían mucho, él se portaba muy bien
con ellas.
Un mes después la niña le pidió que
se casara Roque con su madre. Y por primavera Roque y María se casaron y fueron
muy felices.
Juntos los dos siguieron ayudando a
otras personas que no tenían ni hogar ni comida.
FRANCISCO JAVIER ALARCÓN MORENO 4ºA

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